Vaya día de invierno, ganas de nada después de un poco de trabajo bajo lluvia y frío. Todo sea por aprender algo mas que me importa. Vale la pena que los pies se hielen cuando los miras a los ojos y hay buen ambiente alrededor. Es el mejor de los antidepresivos, aunque produzca dependencia y una extraña adicción. Es bueno saber que sirves para algo que amas, la mayoría del tiempo eres inútil a tus ojos, pero para ello no tanto.
Al irte sabes que dejas algo allí y que no puedes llevártelo contigo o que no debes quedarte para siempre. Cuando sales a esperar el transporte de vuelta a tu realidad, te pones a pensar lo mucho que te gusta, que darías tu vida por ello y que es lo que te hace mas feliz en estos momentos, hace mucho tiempo no sonreías de esta forma, hace mucho no se te escuchaba tararear canciones y menos aun cantándolas.
Ahora que estas en tu casa, lejos, no tanto pero no cerca como te gustaría, notas que si trajiste algo de ello contigo, no todo pero si algo que lo recuerda, ese aroma entre barro, alfalfa, humedad y caballos que te encanta y que te hace saber que esta alegría que sientes no es un sueño, sino que realmente lo viviste y lo seguirás viviendo tanto como puedas.
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